Querid@ amig@:
Yo no sé qué pasará cuando dejemos este mundo. Es la gran pregunta de todos los tiempos y para
la que ansiamos tener más respuestas. Pero estoy segura de que, si escuchas como yo, desde el
corazón, él sabrá guiarte.
Tenemos miles de motivos por los que sentirnos dichosos de estar aquí, pero, muchas veces, por el
devenir de nuestro día a día, somos incapaces de verlos. Y claramente esos motivos nos llaman,
relucen como estrellas, están gritándonos: «¡Estoy aquí!» Incluso entre la enfermedad y los momentos de desasosiego y desesperanza, la vida nos regala momentos únicos y experiencias increíbles, y nos conecta con personas que cambian nuestra manera de sentir nuestra existencia y la hacen especial.
La vida misma nos mantiene en pie y nos enseña a mantenernos unidos en la adversidad
como familia, como amigos, incluso como desconocidos si es necesario para salir a flote. Y la
intuición juega un gran papel en hacernos ver estos detalles a veces imperceptibles para nuestros
rutinarios y agitados ojos. Pero… ¿Qué es exactamente la intuición y en qué afecta nuestra vida?
La intuición surge en momentos inesperados y nos ayuda a comprender esas cosas imperceptibles
pero que son importantes y no debemos olvidar, mostrando ante nosotros muchas posibilidades y
haciendo que nos preguntemos nuestra propia realidad. Todos la hemos tenido alguna vez y nos ha
ayudado a resolver grandes dudas, plantearnos otras opciones, tener grandes ideas, y recordar
aspectos muy importantes de nuestra vida.
Para mí, la intuición es la voz que nos susurra, que nos habla desde otro lugar para recordarnos lo
que es verdaderamente importante para que no perdamos nuestro camino y sepamos ver y recordar
lo que verdaderamente importa. ¿Tú también lo has sentido?
¿Alguna vez has sentido que te acordabas de algo muy importante en lo que no reparabas y que
afecta directamente tu día en casa o en el trabajo? ¿O ha venido algo a tu mente de pronto y has
pensado en anotarlo para que no se te olvidara porque después lo necesitarías revisar? ¿Te
sorprenden pensamientos de pronto que nada tenían que ver con lo que estabas pensando hacía un
segundo? ¿Has tenido sueños que te han mostrado cosas que no conocías y, al despertar,
recordabas a la perfección y después, de un modo u otro, han aparecido en tu vida?
¿Por qué muchos escritores buscan, sin éxito, su intuición y sus momentos de inspiración para escribir y otras veces, sin buscarlo, saben cuándo la intuición llama a sus puertas para escribir una obra nueva resonando incluso a horas intempestivas de la noche en su mente? Si tú también has vivido estas sensaciones, es que has sentido tu intuición, y ya sabrás reconocerla la próxima vez que ella te encuentre a ti. La intuición aparece en el momento que menos te lo esperas pero ella espera que tú te des cuenta y sepas apreciar sus mensajes. Y para eso debes saber reconocerla y entrenar tu escucha desde el corazón.
No es fácil hacer caso a la intuición y muchas de sus llamadas de atención tristemente se pierden
por el camino… Si un día haces la prueba, escúchala y te dará una buena idea, te recordará un
cumpleaños especial, hará visible en ti la imagen de alguien importante, te pedirá que busques algo
concreto. Y yo me quiero preguntar: ¿Y si nuestra intuición es la voz invisible de alguien especial
para nosotros que nos indica el camino a seguir, para inspirarnos, para crear, para aprender y ser
mejores? Sin duda, si escuchamos a nuestro corazón y nos dejamos guiar por nuestra intuición
obtendremos las claves que necesitamos para llevar en orden nuestra vida.Las personas mayores
son las más rápidas en captar la intuición, fíjate en sus enseñanzas, en sus palabras y en todo lo
que saben de la vida. Ellos sí saben escuchar con el corazón a su intuición y siempre comprenden
sus mensajes y nos avisan de algún peligro, se anticipan a lo que sucederá, dando respuestas a
todo y acompañándonos con sus abrazos en nuestros momentos de incertidumbre, pues saben lo
que vendrá después.
Así que… amig@, lo que tengo claro es que, mientras viva en este mundo, quiero aprender de mi
intuición, quiero dejarme inspirar por ella y valorar cada aspecto que surja en mi vida; luchar por
hacerlo lo mejor que pueda, ayudar al prójimo y dar lo mejor de mí misma cada día; escribir todo
aquello que surja en mi mente (¿quién sabe si escribimos para continuar el legado de nuestra
intuición?). Cometeremos fallos, seguiremos dejando a la intuición de lado, dejaremos pasar trenes
en nuestra vida… pero lograremos aprender de todo y mejoraremos nuestra existencia.
Al final, como diría mi padre, todo pasa por algo y, si el destino está escrito o no, no lo sabemos,
pero lo que tengo claro es que cada situación que nos suceda supondrá un aprendizaje, una
oportunidad de mejorar como personas y de apreciar lo que tenemos y lo que nos acontece para
que esta vida sea lo más parecido a un arcoíris de felicidad que irradiemos a los demás y brote del
fondo de nuestro corazón para la eternidad.
Ese es mi gran aprendizaje. Acepta, aprende, inspira y… escucha a tu intuición, que es la voz de tu
corazón y quién sabe si también es la voz de quienes cuidan de ti, aunque ya no estén contigo, de tu alma gemela, de tu propia memoria, de tus recuerdos, de tus anhelos, de tu voluntad más sensible y fiel.
Acepta, aprende, inspira…
Y sigue escuchando… desde lo más profundo de tu corazón.
Lidia Fernández Palacios

