La experiencia de Sara Hernández.

Hola a todxs, me gustaría contaros mi historia.

Me llamo Sara, mi padre, nos dejó cuando yo tenía 9 años, un infarto le fulminó en apenas 10 minutos, justo el tiempo que llegué a casa a buscarle y me lo encontré con esa edad.

Desde ese momento, siempre he tenido ese trauma.

Soy excesivamente protectora con las personas que quiero, y ellos muchas veces, no llegan a comprenderme. Les llamo mil veces al cabo del día, hasta el punto de escuchar una ambulancia, llamo a todos. Ellos no lo comprenden y muchas veces se enfadan, porque sienten que les atosigo o que les controlo…

Yo siempre he tenido muy presente a mi padre. Cuando mi hijo mayor nació, a los 6 meses le tuvimos que pasar a la cama porque saltaba en la cuna, se colgaba de ella, hasta que intentaba jugar por la noche.

En la revisión del año, en el centro médico, entramos (los dos a la sala de espera) allí dentro había una mujer sentada, (como esperando a alguien), yo no le di mayor importancia, hasta que mi hijo, un niño vergonzoso, que no se va con nadie, se acercó a ella, le abrazó sus piernas y decía todo el rato…»ohhh»

La mujer, se acercó a mi lado, en la sala no había nadie más que ella, mi hijo y yo ,y me dijo:» ¿Eres Sara? No me conoces de nada, pero necesito algo que me dicen desde arriba, quizás no me creas», yo le animé para que siguiera adelante, no sabía lo que me iba a encontrar, estaba sudorosa y algo nerviosa.

Ella me dijo: «Me dicen: es mi nieto, se parece a mí y quiero que sepa que estoy orgulloso de ellos. Necesito que mi hija lo sepa, que también estoy orgulloso de su madre y de cómo ella está rehaciendo su vida y que estaba orgulloso de como había aceptado (yo) a su pareja actual»

Continuó diciéndome: «¿El otro día no fuiste a la habitación de Nico porque estaba saltando en la cuna y de fiesta?» Yo me quedé asombrada, nadie sabía que había cambiado a mi hijo a la cama por ese motivo.

«Era tu padre que estaba jugando con él, lo hace mucho, y siempre estará ahí»

«¿Qquieres sentirle? – me dijo, yo no sabía a qué se refería, me dio sus manos, y un escalofrío me invadió por dentro , mis ojos se llenaron de lágrimas ¡Podía tocarle a él! ¡eran sus manos.! La mujer me dijo que llevaba tiempo intentando manifestarse y que no era capaz…

Después la enfermera nos llamó y ahí se quedó todo.

¿Os podéis creer que cada vez que tengo un problema, siempre aparece esta mujer por algún sitio?

Una vez, yo estaba mal, me torcí un tobillo y me dieron el teléfono de una curandera. No sabía dónde iba y cuando llego… ¿otra vez la misma mujer?

Mi hijo empieza infantil, yo embarazada de mi segundo de apenas un mes y vamos a la fiesta infantil de navidad y veo a la mujer sentada viendo a su nieta, solo con verme se dirigió a mí, y me dijo «otro niño», sin nosotros saberlo claro… como comprenderéis, yo estaba ¡alucinando!

» Por eso te digo que creo que Daniela, juega con Irene y que ella está con vosotros todos los días, al igual que mi padre está conmigo desde que se fue»

Muchas gracias por leerme, es difícil dar con alguien que quizás pueda llegar a comprenderme y apoyarme, y realmente me veo muy reflejada en cada línea que escribes.

MUCHAS GRACIAS por vuestro tiempo.

Sara Hernández

INTUICIÓN. Por Lidia Fndez Palacios

Querid@ amig@:


Yo no sé qué pasará cuando dejemos este mundo. Es la gran pregunta de todos los tiempos y para
la que ansiamos tener más respuestas. Pero estoy segura de que, si escuchas como yo, desde el
corazón, él sabrá guiarte.


Tenemos miles de motivos por los que sentirnos dichosos de estar aquí, pero, muchas veces, por el
devenir de nuestro día a día, somos incapaces de verlos. Y claramente esos motivos nos llaman,
relucen como estrellas, están gritándonos: «¡Estoy aquí!» Incluso entre la enfermedad y los momentos de desasosiego y desesperanza, la vida nos regala momentos únicos y experiencias increíbles, y nos conecta con personas que cambian nuestra manera de sentir nuestra existencia y la hacen especial.

La vida misma nos mantiene en pie y nos enseña a mantenernos unidos en la adversidad
como familia, como amigos, incluso como desconocidos si es necesario para salir a flote. Y la
intuición juega un gran papel en hacernos ver estos detalles a veces imperceptibles para nuestros
rutinarios y agitados ojos. Pero… ¿Qué es exactamente la intuición y en qué afecta nuestra vida?
La intuición surge en momentos inesperados y nos ayuda a comprender esas cosas imperceptibles
pero que son importantes y no debemos olvidar, mostrando ante nosotros muchas posibilidades y
haciendo que nos preguntemos nuestra propia realidad. Todos la hemos tenido alguna vez y nos ha
ayudado a resolver grandes dudas, plantearnos otras opciones, tener grandes ideas, y recordar
aspectos muy importantes de nuestra vida.


Para mí, la intuición es la voz que nos susurra, que nos habla desde otro lugar para recordarnos lo
que es verdaderamente importante para que no perdamos nuestro camino y sepamos ver y recordar
lo que verdaderamente importa. ¿Tú también lo has sentido?


¿Alguna vez has sentido que te acordabas de algo muy importante en lo que no reparabas y que
afecta directamente tu día en casa o en el trabajo? ¿O ha venido algo a tu mente de pronto y has
pensado en anotarlo para que no se te olvidara porque después lo necesitarías revisar? ¿Te
sorprenden pensamientos de pronto que nada tenían que ver con lo que estabas pensando hacía un
segundo? ¿Has tenido sueños que te han mostrado cosas que no conocías y, al despertar,
recordabas a la perfección y después, de un modo u otro, han aparecido en tu vida?

¿Por qué muchos escritores buscan, sin éxito, su intuición y sus momentos de inspiración para escribir y otras veces, sin buscarlo, saben cuándo la intuición llama a sus puertas para escribir una obra nueva resonando incluso a horas intempestivas de la noche en su mente? Si tú también has vivido estas sensaciones, es que has sentido tu intuición, y ya sabrás reconocerla la próxima vez que ella te encuentre a ti. La intuición aparece en el momento que menos te lo esperas pero ella espera que tú te des cuenta y sepas apreciar sus mensajes. Y para eso debes saber reconocerla y entrenar tu escucha desde el corazón.


No es fácil hacer caso a la intuición y muchas de sus llamadas de atención tristemente se pierden
por el camino… Si un día haces la prueba, escúchala y te dará una buena idea, te recordará un
cumpleaños especial, hará visible en ti la imagen de alguien importante, te pedirá que busques algo
concreto. Y yo me quiero preguntar: ¿Y si nuestra intuición es la voz invisible de alguien especial
para nosotros que nos indica el camino a seguir, para inspirarnos, para crear, para aprender y ser
mejores? Sin duda, si escuchamos a nuestro corazón y nos dejamos guiar por nuestra intuición
obtendremos las claves que necesitamos para llevar en orden nuestra vida.Las personas mayores
son las más rápidas en captar la intuición, fíjate en sus enseñanzas, en sus palabras y en todo lo
que saben de la vida. Ellos sí saben escuchar con el corazón a su intuición y siempre comprenden
sus mensajes y nos avisan de algún peligro, se anticipan a lo que sucederá, dando respuestas a
todo y acompañándonos con sus abrazos en nuestros momentos de incertidumbre, pues saben lo
que vendrá después.


Así que… amig@, lo que tengo claro es que, mientras viva en este mundo, quiero aprender de mi
intuición, quiero dejarme inspirar por ella y valorar cada aspecto que surja en mi vida; luchar por
hacerlo lo mejor que pueda, ayudar al prójimo y dar lo mejor de mí misma cada día; escribir todo
aquello que surja en mi mente (¿quién sabe si escribimos para continuar el legado de nuestra
intuición?). Cometeremos fallos, seguiremos dejando a la intuición de lado, dejaremos pasar trenes
en nuestra vida… pero lograremos aprender de todo y mejoraremos nuestra existencia.
Al final, como diría mi padre, todo pasa por algo y, si el destino está escrito o no, no lo sabemos,
pero lo que tengo claro es que cada situación que nos suceda supondrá un aprendizaje, una

oportunidad de mejorar como personas y de apreciar lo que tenemos y lo que nos acontece para
que esta vida sea lo más parecido a un arcoíris de felicidad que irradiemos a los demás y brote del
fondo de nuestro corazón para la eternidad.


Ese es mi gran aprendizaje. Acepta, aprende, inspira y… escucha a tu intuición, que es la voz de tu
corazón y quién sabe si también es la voz de quienes cuidan de ti, aunque ya no estén contigo, de tu alma gemela, de tu propia memoria, de tus recuerdos, de tus anhelos, de tu voluntad más sensible y fiel.


Acepta, aprende, inspira…


Y sigue escuchando… desde lo más profundo de tu corazón.

Lidia Fernández Palacios

Sandra Velasco – You are not alone

YOU ARE NOT ALONE

That you are not alone            No estás solo
I am here with you                  yo estoy aquí contigo
Though you’re far away           aunque estés demasiado lejos
I am here to stay                     estoy aquí para quedarme.
But you are not alone              Pero tu no estas solo
I am here with you                  Yo estoy aquí contigo
Though we’re far apart            aunque estemos muy lejos
You’re always in my heart       siempre estás en mi corazón
But you are not alone              pero no estás solo.

Esta foto la tomé apenas unas horas antes de que mi padre “partiera” hace más de dos años. Apenas hace unas semanas que la publiqué como recuerdo en IG y la gente que la vio pensó que en ese momento tenía a alguien enfermo en el hospital; obviamente no tenían por qué saber que se trataba de un recuerdo. Sin embargo, personalmente considero que lo que dio lugar a confirmar el error fue el hecho de utilizar como canción de fondo de la “history” el tema “You are not alone” de Michael Jackson. Tal vez, quién prestó atención a la letra de la canción, que salía escrita en la pantalla, creyó que yo le dedicaba aquellas palabras a la persona que estaba a punto de partir, que era mi forma de expresarle que no estaría solo y le acompañaría hasta el final; pero no es así, yo no le dedicaba la canción a él, sino que él me la dedicaba a mí. (…No estás solo, estoy aquí contigo, aunque esté lejos, estoy aquí para quedarme…)

Una foto que comúnmente se toma a modo de despedida; como si fuera una bonita forma de decir adiós, de guardar para siempre un último recuerdo de esa persona. Pero… ¿por qué despedirse? ¿por qué un adiós?  En el momento de esa foto mi padre se había retorcido un poco, tal vez de dolor, así que le tomé la mano y le dije “tranquilo, que ya te vas a casa” y unas horas después cuando me marché me despedí con un “hasta luego”. Porque nunca se ha ido, no estoy sola, se fue para quedarse.