¿Qué es la muerte?
La pregunta que todos nos hacemos, la respuesta que queremos conocer.
La muerte, tal y como la entiende el ser humano solo es un constructo social, una palabra como otra cualquiera y que, sin embargo, el mero hecho de escucharla genera miedo, incertidumbre y rechazo. Por el contrario, la palabra vida nos llena, nos provoca alegría y gozo.
La cuestión por tanto es: ¿por qué morimos? Morimos porque vivimos. Y si así… ¿por qué vivimos? Vivimos porque morimos. Dicho esto, me dirás: ¿y qué es morir? Entonces yo te pregunto: ¿y qué es vivir?
La vida y la muerte son dos constructos muy grandes y complejos, prácticamente inalcanzables para la mente humana. Por tanto, para tratar de llegar a ellos primero debemos empezar por partes más pequeñas y esa parte más pequeña eres tú mismo. La primera pregunta, por ende, a la que debes responder es: ¿quién soy yo?
Pero al igual que Alicia cuando la oruga le realiza esta misma pregunta, no puedes responder con tu nombre o tus cualidades… porque lo que te estoy preguntando es: quién-eres-tú.
La única manera de averiguarlo es encontrándote contigo mismo de verdad y entendiendo realmente cuál es tu esencia. De esta forma tal vez puedas empezar, y solo empezar, a comprender qué es la vida; qué es la muerte.
“La vida es un viaje que el ser humano debe emplear para aprender y, al final de esta, de vuelta al hogar o eso que llamáis muerte, debéis llevar con vosotros una lección. Esa lección te dará acceso al conocimiento, te hará avanzar y llegar más cerca de Dios. Si no aprendéis, sino avanzáis, os quedaréis atascados y, en ese caso, tendréis que repetir la lección, eso que llamáis vida.”

